María

jueves, 27 de marzo de 2008

¡Bienvenid@s!

Hola a todos,bienvenidos a este, mi blog. Aquí ,iré añadiendo diversas cosillas que espero que os interesen;encuestas,trabajos de lengua,cuentos,poemas,letras de mis canciones favoritas...en fin ya lo iréis viendo.Bueno espero que lo visitéis a menudo.Podéis dejar comentarios si os apetece,un saludo.

La Sirenita

Había una vez una chica llamada Ariel, hija del mejor pescador de la ciudad. Todos allí, la llamaban “La Sirenita”, porque con su voz embelesaba a todo el que la oyera; además era la única que pensaba que los sirenos y sirenas realmente existían (a pesar de que ya tenía dieciséis años). Por aquella razón su padre no la dejaba adentrarse en el mar, pues temía que buscando su mundo “imaginario” se ahogara. Lo que su padre nunca pensó, fue que ella tuviese razón. Ariel sabía que esos extraños seres existían. Porque hace muchos años, cuando era pequeña salió a pescar con su padre, jugando cayó al mar y no sabía nadar. Entonces un joven sireno la llevó a la orilla. Algo que nunca se le olvidaría: ¡un sireno le salvó la vida!
Toda la gente se reía de ella pensando que estaba loca. Una noche, Ariel, harta de sus risas, decidió adentrarse en el mar, con el barco de su padre. Se tiró al agua con una bombona de aire y empezó a buscar a los sirenos. De pronto se encontró con aquel sireno que le salvó la vida hacía unos años, pero ya no era un niño estaba hecho todo un hombre. Ariel y Eric, el sireno, salieron a la superficie para hablar. Se llevaron tres horas charlando de todo que habían hecho desde que se conocieron. Ariel al irse estaba completamente enamorada de Eric, así que quedaron en verse al día siguiente en el mismo lugar y a la misma hora.
Ariel fue a la cita muy puntual. Era de noche y hacía mucho frío. De pronto de entre las aguas salió una “sirena” muy peculiar. En vez de cola tenía tentáculos, estaba vestida de negro y tenía un color de piel muy raro. Con voz muy ronca le dijo:
- Perdona, ¿tú eres la muchacha que estuvo ayer con el príncipe Eric?
- Sí, yo estuve ayer hablando con Eric. Pero, ¿quién eres tú? ¿Y por qué dijiste el príncipe Eric?-preguntó Ariel, tiritando.
La conversación siguió y aquella ”sirena”, que en realidad era la bruja del mar, le explicó que el príncipe Eric era hijo del rey del mar, Tritón. Pero en realidad aquella mujer no quería ayudarla, sólo quería engañarla para apoderarse del trono. Le dio una pócima a Ariel para que se la diera al príncipe y así dejarle sin voz (diciéndole que era una bebida para conseguir la felicidad eterna). De ese modo haría un cambio con el rey: la voz de su hijo por el trono del mar.
La inocente Ariel le dio aquella bebida a su amado príncipe. Para su sorpresa el príncipe no podía articular palabra. Cuando se enteró de quién le había entregado la pócima a Ariel, supo inmediatamente que era la bruja del mar. Entonces Tritón amenazó a la bruja del mar, Úrsula. Y consiguió recuperar la voz de Eric.
Ariel le pidió a su padre permiso para transformarse en sirena, pues Eric se lo había propuesto, ya que pretendía casarse con ella porque todo había vuelto a la normalidad. El pescador aceptó con pegas la proposición de Ariel, pero no tuvo más remedio que dejarla, por su felicidad.
Al cabo de un mes, Ariel y Eric se casaron siendo ya una sirena, y colorín colorado este cuento se ha mojado.

Mi vida en 6 palabras

Vida sin pausa, y con prisa.

Microrrelato

De entre el bullicio apareció ella,una chica morena.Bajó las escaleras.Se quedó sentada en el último escalón pensando en lo que sucedió...De pronto entendió que todo era una tontería pero aún así,dos pequeñas lágrimas se deslizaron por su rostro.