María

domingo, 20 de abril de 2008

La Feria desde mi caravana

Mañana otra vez Feria de Abril, ¡uff! siempre igual, que si Pepe esto, que si Pepe lo otro… Estoy muy cansado. Tengo metido en la cabeza al sonido de mis clientes gritando:
_ ¡Cuatro bocatas de salchichas!
_ ¡Ponme cinco latas de coca-cola!
_ ¡Y una hamburguesa de queso!
El sábado pasado, llegué muy temprano con mi hijo Juan para montar el puesto. Después mi mujer, Lola, me trajo las carnes, los panes, las salsas y demás ingredientes para preparar los bocatas.
Este trabajo me cansa mucho, pero a la vez me satisface y recompensa. Llevo cuarenta años viajando de feria en feria para sacar a mi familia adelante; al principio este ambiente me fascinaba. Tan solo tenía quince años, ¿a qué chaval no le gustaría estar toda una semana en la Feria? Me encantaba ver las caras de felicidad de las personas que se acercaban a mi puesto deseando llevarse algo a la boca. Pero ahora, estoy cansado de siempre hacer lo mismo, y no quiero que mis hijos sigan este duro camino. Estoy harto de estar siempre cocinando con tanto estrés, estar viajando continuamente sin una casa, un sitio fijo donde poder descansar.
La semana que viene me iré a la Feria de Jerez,¡estoy deseando jubilarme! Pero también estoy ahorrando porque quiero comprarme una casa en un barrio tranquilo donde vivir junto con mis hijos y nietos. Aunque no pienso deshacerme de mi vieja caravana, en ella he pasado tantos momentos felices y de descanso. En los que he olvidado todo el cansancio de tantos años aguantando a niños, extranjeros, borrachos…tantas experiencias y anécdotas que contar. En ella comprendí que todos éramos iguales, personas que buscaban trabajo, nuevas experiencias, conocer gente…En definitiva personas. Personas que sienten y padecen. Por eso voy a disfrutar de todas las ferias que me quedan, dejar el cansancio a un lado y disfrutar con los míos. Que es lo que verdaderamente importa. Mañana será un gran día.

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